viernes 28 de agosto de 2009

El cuchillo de caza

"LLuvia cercana", Katsu Koshida, 2007

No tenía sueño. Mi conciencia estaba tan despejada que parecía no haber conocido jamás el sueño. A mi alrededor reinaba un silencio sepulcral. No soplaba el viento. No se oía el zumbido de los insectos, no se oía tampoco el grito de ninguna ave nocturna. El único sonido que llegaba a mis oídos era el rumor de las olas, e incluso éste era tan tenue que tenías que aguzar el oído para sentirlo.

HARUKI MURAKAMI

miércoles 19 de agosto de 2009

La maravillosa vida breve de Óscar Wao

"Merengue", Jaime Colsón, 1938, 52 x 68 cm

Sólo el oír su nombre me mataba. Hace mucho que no.
Y entonces nos quedamos allí y nos miramos el uno al otro.
En un mundo mejor, la habría besado por encima de las bandejas de hielo y ahí hubieran terminado todos nuestros problemas. Pero ya saben en qué clase de mundo vivimos. No es la fokin Tierra Media. Asentí y le dije: Te veo, Lola, y me fui pa mi casa.

JUNOT DÍAZ

martes 11 de agosto de 2009

Rueda de reconocimiento

"The boar hunt", Leon Gollup, 1955, 100 x 61,6 cm

Entonces reconocí la mirada de la fotografía. Era aquel cerdo del callejón. El policía asintió con la cabeza y le dio el retrato a otro agente. "Dicta una orden de busca y captura", le dijo. A la semana siguiente, me llamaron para una rueda de reconocimiento. Me pusieron tras un cristal y entraron cinco hombres, ¿cuál de ellos lo hizo?, me preguntaron. Dudé un instante, pero después de examinar los ojos de todos lo tuve claro: "el de la camisa azul". A los otros cuatro los soltaron, pero yo seguí al del jersey rojo hasta su casa. Saqué las tijeras y le dije: "¿te acuerdas de mí?".

MANUEL SÁNCHEZ (Ganador concurso microrelatos cadena SER)

lunes 3 de agosto de 2009

Lo que sé de los vampiros

"El reverendo Robert Walker patinando en el lago Duddingston", Sir Henry Raeburn, 1795, Galería Nacional de Escocia

Día a día, semana tras semana, un mes siguiendo a otro, Welldone, Martín y Dimitri evitan lo estricto de las aduanas. Siguen la orilla de torrentes entre farallones donde el selvático verdor oculta ruinosos acueductos y devastadas figuras en piedra de antiguos dioses fluviales. Al día siguiente, a la semana siguiente, el tiempo sólo días y noches ya, se ven encorvados sobre aquellos jamelgos monótonos y cansinos, por sendas no más anchas que el dorso de una mano, entre inmensos trigales donde hileras de segadores avanzan y se desploman bajo el sol de verano, o manadas de lobos olfatean el aire en invierno. Y el polvo, siempre el polvo, tiñe de pardo el foulard que les emboza.

FRANCISCO CASAVELLA

jueves 30 de julio de 2009

El quinto en discordia

"El dormitorio del maestro", Max Ernst, 1920, 16,3 x 20 cm, Colección Werner Schinder Zurich

Si no hay posibilidad de que un joven tenga un buen profesor, háganlo enfrentarse a un lisiado psicológico o a un fracaso exótico; nunca a un profesor malo o aburrido. Ése es el único aspecto en el que las escuelas privadas superan a las públicas: pueden incluir a unos cuantos chalados con cultura en la plantilla sin tener que dar explicaciones.

ROBERTSON DAVIES

martes 28 de julio de 2009

Leituras para o Verão

"Margarita leyendo", Henri Matisse, Museo de Bellas Artes de Grenoble

Com os primeiros calores, já se sabe, é fatal como o destino, jornais e revistas, e uma vez por outra alguma televisão de gostos excêntricos, vêm perguntar ao autor destas linhas que livros recomendaria ele para ler no Verão. Tenho-me furtado sempre a responder, porquanto considero a leitura actividade suficientemente importante para dever ocupar-nos durante todo o ano, este em que estamos e todos os que vierem. Um dia, perante a insistência de um jornalista teimoso que não me largava a porta, resolvi ladear a questão de uma vez por todas, definindo o que então chamei a minha “família de espírito”, na qual, escusado será dizer, faria figura de último dos primos. Não foi uma simples lista de nomes, cada um deles levava a sua pequena justificação para que melhor se entendesse a escolha dos parentes. Incluí nos Cadernos de Lanzarote a imagem final da “árvore genealógica” que me tinha atrevido a esboçar e repito-a aqui para ilustração dos curiosos. Em primeiro lugar vinha Camões porque, como escrevi em O Ano da Morte de Ricardo Reis, todos os caminhos portugueses a ele vão dar. Seguiam-se depois o Padre António Vieira, porque a língua portuguesa nunca foi mais bela que quando a escreveu esse jesuíta, Cervantes, porque sem o autor do Quixote a Península Ibérica seria uma casa sem telhado, Montaigne, porque não precisou de Freud para saber quem era, Voltaire, porque perdeu as ilusões sobre a humanidade e sobreviveu ao desgosto, Raul Brandão, porque não é necessário ser um génio para escrever um livro genial, o Húmus, Fernando Pessoa, porque a porta por onde se chega a ele é a porta por onde se chega a Portugal (já tínhamos Camões, mas ainda nos faltava um Pessoa), Kafka, porque demonstrou que o homem é um coleóptero, Eça de Queiroz, porque ensinou a ironia aos portugueses, Jorge Luis Borges, porque inventou a literatura virtual, e, finalmente, Gogol, porque contemplou a vida humana e achou-a triste.
Que tal? Permitam-me agora os leitores uma sugestão. Organizem também a sua lista, definam a “família de espírito” literária a que mais se sentem ligados. Será uma boa ocupação para uma tarde na praia ou no campo. Ou em casa, se o dinheiro não deu para férias este ano.

JOSÉ SARAMAGO (caderno.josesaramago.org)

lunes 18 de mayo de 2009

Viceversa

"Mujer peinando su pelo", Edgar Degas, 1887, 82 x 57 cm, Museo de Orsay

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.


MARIO BENEDETTI

domingo 10 de mayo de 2009

El folclore de nuestra generación

"Moji", 1991, Kanendo Watanabe

Yo siempre me he considerado una persona muy aburrida -dijo-. Desde muy pequeño siempre fui un niño que jamás se dejaba llevar. Era como si siempre estuviera metido en una especie de marco, vivía siempre procurando no salirme de él. Ante mí había algo parecido a una línea que me indicaba el camino. Era como una autopista bien señalizada. para dirigirse a tal dirección, póngase en el carril de la derecha. Más adelante econtrará una curva. Está prohibido adelantar, etcétera. Si seguía las indicaciones, todo iría bien. todo. Yo seguía la línea y todos me alababan. Todos me admiraban. Cuando era pequeño, creía que todo el mundo funcionaba igual que yo. Pero un buen día me di cuenta de que no era así.

HARUKI MURAKAMI

sábado 2 de mayo de 2009

Apunte de paisaje

"Almedndro en flor", Antonio López, 1972-1974


Las nubes puestas a secar al sol.
Los ciruelos condecorados por la primavera
Abril, de manos húmedas,
acaricia la frente de los arces.
La lengua púrpura del atardecer
lame la curva de las lomas de plomo
y las convierte en carne tibia.

Todo ha sido creado
para mayor gloria del viento del oeste
que despeina las aguas del lago.
(Más allá, la ciudad, desplegadas las velas de cemento
navega hacia su olvido, noche, sueño, nunca.)

JOSÉ HIERRO

domingo 26 de abril de 2009

La llamada a la puerta

"La puerta a lo abierto", Egon Schiele, 1912, 48,2x32 cm, Graphische Sammlung Albertina. Viena

Toc, toc, ¿quién será?¿Abuelito con los regalos de Navidad?
Toc, toc, ¿quién será? Apuesto a que es él. Con los años no se le pasan las ganas de gastar bromas, a mi Giorgio.

Toc, toc, ¿quién será? ¿Tonino que vuelve a estas horas? ¡Oh, esos dichosos hijos!
Toc, toc. Debe ser el viento. ¿O los espíritus? ¿O los recuerdos?¿ Quién podría venir a buscarme?
Toc, toc, toc. Toc, toc. Toc.

DINO BUZZATI (en Progresiones)

jueves 23 de abril de 2009

Samurai

Flores, Kaoru Yamaguchi, 1937, Kahitsukan Tokio

De vez en cuando, también los padres iban a la fuente. Entonces, Tomiko se acercaba a la madre y Nagayuki al padre. Se sentaban en silencio en el agua humeante y sólo se movían para secarse el sudor de la frente. Pero, una vez, estando solos y sentados uno al lado del otro en el borde del estanque acolchado de musgo, Nagayuki rozó con la mano la raíz del pelo de Tomiko, detrás de la oreja, y la bajó despacio al tiempo que apretaba de lado su cuerpo contra el de ella.

Tomiko recordaba aún, como si hubiera ocurrido hacía pocos días, que un cálido temblor le había recorrido el cuerpo y que, no obstante, se había quedado muy quieta, como para no perder ni una pizca de la sensación que se había apoderado de ella.

Cuando Nagayuki le tocó los pechos, ella se dejó caer hacia atrás y se entregó totalmente a la tierna, aunque torpe, caricia del joven. Nagayuki siempre conservaría esta ternura titubeante y algo torpe al acariciarla, incluso más tarde, ya una vez casados, y más tarde aún, cuando, además, empezó a acariciarle el cuerpo con los labios.


HISAKO MATSUBARA

lunes 6 de abril de 2009

El oficio de poeta

"Autoretrato de un artista degenerado", Oskar Kokoschka, 1937, 110 x 85 cm

Estas colinas duras que han formado mi cuerpo
y lo sacuden con tantos recuerdos, me han abierto el prodigio
de aquella que no sabe que la vivo y no llego a entenderla.

Me la encontré una noche: una mancha más clara
bajo las inciertas estrellas, en la oscuridad del verano.
Percibíase en torno la fragancia de estas colinas
más profunda que la sombra y de repente sonó
como si saliera de estas colinas, una voz más limpia
y áspera, a la vez, una voz de tiempos perdidos.

Alguna vez la veo, y se pone ante mí
definida, inmutable, como un recuerdo.
Nunca he podido asirla: su realidad
cada vez se me escapa y me lleva más lejos.
Si es bella, no lo sé. Es joven entre las otras:
me sorprende, al imaginarla, un lejano recuerdo
de mi infancia vivida entre estas colinas,
tan joven es. Semeja la mañana. Me muestra en los ojos
todos los cielos lejanos de aquellas mañanas remotas.
Y tiene en los ojos un firme propósito: la luz más limpia
que jamás tuvo el alba sobre estas colinas.

La he creado del fondo de todas las cosas
que me son más queridas, y no llego a entenderla.

CESARE PAVESE