lunes 2 de junio de 2008

El nacimiento de la col

"La primavera", Giuseppe Arcinboldo, 1573, Museo del Louvre París

En el paraiso terrenal, en el día luminoso en que las flores fueron creadas, y antes de que Eva fuese tentada por la serpiente, el milagro espíritu se acercó a la más linda rosa nueva en el momento en que ella tendía, a la caricia del celeste sol, la roja virginidad de sus labios.
- Eres bella.
- Lo soy -dijo la rosa-.
- Bella y feliz- prosiguió el diablo-. Tienes el color, la gracia y el aroma. Pero...
- ¿Pero?...
- No eres útil. ¿No miras esos árboles llenos de bellotas? ésos, a más de ser frondosos, dan alimento a muchdumbres de seres animados que se detienen bajo sus ramas. Rosa, ser bella es poco...
La rosa, entonces -tentada como después lo sería la mujer- , deseó la utilidad, de tal modo que hubo palidez en su púrpura.
Pasó el buen Dios después del alba siguiente.
- Padre - dijo aquella princesa flral, temblando en su perfumada belleza-, ¿queréis hacerme útil?.
- Sea, hija mía - contestó el señor, sonriendo.
Y entonces el mundo vio la primera col.

RUBÉN DARÍO