La amante
Después de hacer el amor, el hombre enciende un cigarrillo y apoya la cabeza dulcemente en su hombro. Como ensimismado, en los reflejos de luz de la gran lámpara de cristal, comienza a hablarle, ronroneante, de lo feliz que es con ella (y de lo desdichado que fue, en cambio, en sus veinte años de matrimonio): "Ah, si sólo hubiera sabido de ti antes", le dice amoroso. Y la abraza y la besa largamente. En el abrazo, la toca sin querer con el cigarrillo y, en un fuuuuuu lánguido, penoso, conmovedor, su recién adquirida amante comienza estrafalariamente a desinflarse.
HERNÁN RIVERA LETELIER
HERNÁN RIVERA LETELIER
