sábado 21 de junio de 2008

Nota del traductor

"Caltha palustris", Basilius Besler, S. XVI

Las traducciones están hechas de palabras, pero también de silencios. A cada palabra, a cada expresión, acompañan otras que podian haberse dicho y no se han dicho, y que a pesar de no existir aprovechan espacios en blanco para saltar y decirnos lo que podía haber sido y no fue. Son los fantasmas de la traducción, que asolan a los traductores y los convierten en seres rodeados de extrañas formas de vida. Son los reflejos de sus dudas, sus inceridumbres y sus inseguridades, y después de publicarse el libro los fantasmas siguen allí, esperando la noche o el momento para mostrarse.

ANDRÉS IBÁÑEZ, traductor del japonés de "Botchan", de Natsume Soseki.