miércoles 30 de julio de 2008

Lluvia negra

"Bomba atómica", Andy wharhol, 1965, 265x204 cm, colección Saatchi Londres

Puesto que la ciudad había sido arrasada en su práctica totalidad por el fuego, era posible abarcar un amplio panorama de un único vistazo. Al sur, se veían las colinas oscuras de color verde grisáceo de Oko-cho; al suroeste, los bosques de alcanforeros intactos de Muko-Ujina y, justo enfrente, el monte de Shumisen, en Ninoshima; al oeste, el promontorio bajo de Eba, y al este, la colina sagrada del sanuario de Toshogu. Nada permanecía en pie, en el yermo calcinado que constituía el centro de la ciudad, salvo los esqueletos de unos pocos edificios. Aparte de esto, la única cosa que llamaba la aención era un montón de desperdicios de tablones carbonizados y trozos de tejas. El unico punto que de vez en cuando aparecía moviéndose en el páramo, era el de una figura humana que buscaba probablemente los restos de algún pariente o amigo.

MASUJI IBUSE