Las partículas elementales

Él sólo quería amar; al menos no pedía nada. Nada concreto. La vida, pensaba Michel, tenía que ser algo sencillo; algo que pudiera vivirse como un conjunto de pequeños ritos, indefinidamente repetidos. Ritos al fin y al cabo un poco estúpidos, pero en los que, en el fondo, se pudiera creer. Una vida sin apustas y sin dramas. Pero la vida de los hombres no estaba organizada así.
MICHEL HOUELLEBECQ
("Le pont de Mantes", Camille Corot, 1868-70- Museo del Louvre-)








