domingo 30 de marzo de 2008

Memorias de ultratumba


El 4 de septiembre cumpliré los setenta y ocho años, y tiempo es ya de que abandone un mundo que también me abandona y al que no echo de menos.
Las Memorias, a cuyo frente se leerá esta introducción, siguen, en sus divisiones, las divisiones naturales de mi existencia.
La triste necesidad que siempre pesó sobre mí me ha obligado a venderlas. Nadie puede comprender lo que yo he sufrido al verme forzado a hipotecar mi tumba; pero debía este último sacrificio a mis juramentos y a la coherencia de mi conducta. (...)
Estas Memorias fueron compuestas en diferentes fechas y en diversos países. De aquí los prólogos forzosos que pintan los sitios que tenia ante mis ojos, los sentimientos que me embargaban en el momento en que retomaba el hilo de mi narración. Las formas movibles de mi vida han entrado asi unas dentro de las otras; me ha sucedido que, en, en mis horas de prosperidad, he tenido que hablar de mis tiempos de miseria; en dias de tribulación, retratar mis días de ventura. Mi juventud penetrando en mi vejez; la gravedad de mis años de experiencia entristeciendo mis mocedades; los rayos de mi sol, desde su aurora hasta su ocaso, cruzándose y confundiéndose, han producido en mis páginas una especie de confusión, o, si se quiere, una especie de unidad indefinible; en mi cuna hay algo de mi tumba; en ésta algo de aquélla; mis sufrimientos se convierten en placeres, mis placeres en dolores, y no sé, al acabar de leer estas Memorias, si son producto de una cabeza cana o de cabello oscuro.
Ignoro si esta miscelánea, que no me es dado remediar, gustará o desagradará: es fruto de las inconstancias de mi destino: las tempestades no me han dejado muchas veces más mesa para escribir que el escollo de mi naufragio.

CHATEAUBRIAND
("La libertad guiando al pueblo"), Eugène Delacroix, 1830, 325 x 260 cm -Museo del Louvre- )

lunes 24 de marzo de 2008

París no se acaba nunca


Cuando, tras su suicidio, se publicó París era una fiesta, el libro emergió como una especie de autobiografía de los años de bohemia y de aprendizaje literario. De París en ese libro se dice -y ahora esto, a diferencia del final abrupto de su vida, nos parece irónico- que no se acaba nunca y que "el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno siempre recibía algo a cambio de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices".

Burgess opina que la prosa de ese libro es Hemingway en su estado más puro, prosa sencilla y muy evocadora, aceptando la vida, pero, como siempre en su obra, matizándola de melancolía. Es una prosa que habla siempre del estoico aguante en la adversidad. Aunque acabara quebrado su aguante por un disparo en la frente, su melodía melancólica es juvenil. Y su libro sobre París entra como un viento huracanado en las mentes de todos los hombres y mujeres jóvenes que comienzan a escribir.


ENRIQUE VILA-MATAS
("La chambre", Balthus, 1952-54, 270 x 330 cm)

viernes 21 de marzo de 2008

Amigos y amantes


La felicidad consiste en que la parte consciente de nosotros mismos esté, de un modo natural, cotidianamente, ocupada, activa y sin centrarse en el propio ser. La desdicha estriba en que esa parte consciente permanezca de un modo natural, todos los días, sin cesar, centrada de manera angustiosa en el propio ser.

IRIS MURDOCH
("Los gladiadores", Giorgio de Chirico, 1928, 160 x 95 cm -colección particular- )

martes 18 de marzo de 2008

Dánae

La tarde muere envuelta en su tristeza.
Paisaje tierno para soñadoras
miradas de mujer, exploradoras
de su melancolía en la belleza.

Danae apoya en sus manos la cabeza.
El ambiente que el sol último dora
es una leve, dulce y turbadora
carcia que la oprime con pereza

Un pajarillo gris, desde una vana
rama, canta a la tarde lenta y rosa.
Oro de sol entra por la ventana

y Danae, indiferente y ojerosa,
siente el alma transida de desgana
y se deja, pensando en otra cosa.

ANGEL GONZÁLEZ
("Danae", Rembrandt, 1636, 185 x 203 cm. Hermitage San Petersburgo)


domingo 16 de marzo de 2008

Una noche fantástica



...Desde que he empezado a comprenderme a mí mismo, comprendo también otras muchas cosas: la mirada deseosa de un hombre delante de un escaparate puede conmoverme y las cabriolas de un perro entusiasmarme. Pongo atención a todo pues nada me es indiferente..

STEFAN ZWEIG
("Avenida en el parque del Castillo de Kramer", Gustav Klimt, 1912)

sábado 15 de marzo de 2008

El nombre de la rosa


Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia.

UMBERTO ECO
("Abadía en el encinar" Caspar David Friedrich, 1809, 110x170 cm, Staatliche Museen Berlin)

martes 11 de marzo de 2008

Mínimos avances en la cama


Menos la cama, todo ha mejorado en este mundo. Antes cocinábamos la sopa haciendo fuego con leña, ahora metemos el tazón directamente al microondas; hace medio siglo podíamos tener hasta cincuenta longplays en casa, hoy tenemos quinientas discografías completas en el bolsillo; ayer íbamos a los sitios a caballo y tardábamos meses en llegar, ahora nos movemos en aviones y en tren bala. Todo lo que nos importa ha evolucionado menos la cama, la cama no. Dormir sigue siendo la misma mierda desde el siglo once.




HERNÁN CASCIARI
("En la cama"; Jean Éduard Vuillard, 1891, 78 X 91 - Quai D'Orsai Paris-)

lunes 10 de marzo de 2008

Love Song


If you were drowning, I'd come to the rescue,
wrap you in my blanket and pour hot tea.
If I were a sheriff, I'd arrest you and keep you
in a cell under lock and key.

If you were a bird, I'd cut a record
and listen all night long to your high-pitched trill.
If I were a sergeant, you'd be my recruit,
and boy, I can assure you, you'd love the drill.

If you were Chinese, I'd learn the language,
burn a lot of incense, wear funny clothes.
If you were a mirror, I'd storm the Ladies',
give you my red lipstick, and puff your nose.

If you loved volcanoes, I'd be lava,
relentlessly erupting from my hidden source.
And if you were my wife, I'd be your lover,
because the Church is firmly against divorce

JOSEPH BRODSKY
("Mujer sentada", George Seurat, 1882-83, Guggenheim New York)

Si te estuvieras ahogando, acudiría al rescate,
te envolvería en mi manta y serviría té caliente.
Si fuera un comisario, te arrestaría
y te mantendría en una celda bajo siete llaves.
Si tú fueras un ave, batiría un récord
y escucharía toda la noche tu trinar de tono agudo.
Si fuera un sargento, serías mi recluta,
y, muchacho, te aseguro que amarías el ejercicio.
Si tú fueras china, aprendería la lengua,
quemaría mucho incienso, usaría vestiduras raras.
Si tú fueras espejo, me abalanzaría al baño de damas,
te daría mi lápiz labial rojo y te empolvaría la nariz.
Si tú amaras los volcanes, yo sería lava,
incansablemente eruptando de mi oculta fuente.
Y si tú fueras mi esposa, sería tu amante,
porque la Iglesia se opone tenazmente al divorcio.

JOSEPH BRODSKY

domingo 9 de marzo de 2008

Azul casi transparente


Los rasgos de su cara estaban difuminados como el sol a través de una sombrilla, cuando estás tendido en la playa, en verano. Tenía una sensación como de haberme transformado en una planta. Plegando mis hojas grisáceas al anochecer, sin florecer jamás, sólo esparciendo esporas con el viendo, una planta tranquila, como un helecho.

RYU MURAKAMI
("Drops of june", Kanendo Watanabe,1982)

viernes 7 de marzo de 2008

Arde el musgo gris


Una roca en la lluvia.
Ahora la lluvia caía densa sobre ella. No habían hablado en mucho rato. Los acantilados se oscurecían rápidamente. Por doquier aquella roca gris apelotonada, sobresaliendo del suelo, un crestón cubierto de vegetación, en algunos lugares con agudos filos que rasgan el tapiz verde para erigirse en una cresta o un torno; cortan la vegetación con una delicada altermancia de amarillo y verde; en lo más alto de una piedra gris hay un pajarito; el cielo gris sobre el relieve bajo.
Espigones de roca se alzan sobre una loma o un otero con los rostros hinchados como máscaras de piedra, como cautivos seres primigenios con semblante humano surgidos de míticos mundos. Allí llacen y no pueden sino aceptar la suave lluvia sobre sus bocas cubiertas de musgo...

THOR VILHJAMSSON
"From Thingvellir", Jóhannes Sveinsson Kjarval, 1957)


domingo 2 de marzo de 2008

La elegancia del erizo


Después, reflexionando un poco sobre ello, he comprendido en parte mi repentina alegría al hablar Kakuro de los abedules rusos. Me ocurre lo mismo cuando se habla de árboles, del árbol que sea: el tilo en el patio de la casa de labor, el roble detrás de la vieja granja, los grandes olmos que hoy ya no existen, los pinos doblados por el viento en las costas ventosas, etc. Hay tanta humanidad en esta capacidad de amar los árboles, tanta nostalgia de nuestros embelesos primeros, tanta fuerza en este sentirse tan insignificante en el seno de la naturaleza...Sí, esto es: la evocación de los árboles, de su majestuosidad indiferente y del amor que por ellos sentimos nos enseña cuán irrisorios somos, viles parásitos que pululamos en la superficie de la tiera, y al mismo tiempo nos hace dignos de vivir, pues somos capaces de reconocer una belleza que no nos debe nada.

MURIEL BARBERY
("Vista del Delft", Jan Vermeer, 1960-1966,98,5x117,5 cm, Mauristhuis, La Haya)