sábado 28 de junio de 2008

Un tranvía en SP

"Pico entre nubes", Caspar David Friedrich, 1835, 25,1x30,6 cm, Fort Worth Museum
Roma.

Al final nos pasamos la vida calculando cosas. Empezamos sin darnos cuenta de que estamos empezando, y llega un mes de invierno en el que ya sabemos , sin ninguna duda, que no podemos parar de calcular.

Empezamos a calcular, ya un poco seriamente, cuando estudiamos la carrera. Cuánto tiempo vamos a necesitar para hacernos médicos: a) si somos buenos estudiantes, pasaremos, más o menos, X años en la universidad; b) si somos estudiantes del tipo ya-estudiaré-cuando-acabe-la-película, tardaremos x+1 o x+2 años, según el metraje de las cintas y la capacidad de los guionistas para marear el aburrimiento, y c) si somos estudiantes tragicóminos, en cambio, podemos llegar a tardar hasta (X+N)2 años. Entonces decidimos que igual lo mejor es el grupo A, pero que tampoco pasa nada por saltar al grupo B un par de veces al año. Que es incluso bueno. También tres veces. Cuatro ya no. Pero estar en el grup A nos lleva a calcular cuánto tiempo necesitamos para cada curso y para cada semestre y para cada examen.

La carrera no la hacemos en balde, claro; no la hacemos porque tengamos una necesidad asfixiante de cultura. No. El objetivo es mucho más noble: conseguir trabajo. Y entonces empezamos a calcular cuál es el mejor trabajo. Y cuando conseguimos trabajo empezamos a calcular los días laborables, y cuando los días laborables son demasiado largos, pasamos a calcular las horas laborables, sobre todo cuando no hemos dormido bien.

UNAI ELORRIAGA

martes 24 de junio de 2008

Por quién doblan las campanas

"Muerte de un miliciano", Robert Capa, 1936

Después se acomodó lo más comodamente que pudo, con los codos hundidos entre las agujas de pino y el cañón de la ametralladora apoyando en el tronco del árbol.
Cuando el oficial se acercó al trote, siguiendo las huellas dejadas por los caballos de la banda, pasaría a menos de veinte metros del lugar en que Robert se encontraba. A esa distancia no había problema. El oficial era el teniente Berrendo. Había llegado de La Granja, cumpliendo órdenes de acercarse al desfiladero, después de haber recibido el aviso de ataque al puesto de abajo. Habían galopado a marchas forzadas y luego tuvieron que volver sobre sus pasos al llegar al puente volado, para atravesar el desfiladero por un punto más arriba y descender a través de los bosques. Los caballos estaban sudorosos y reventados y había que obligarlos a trotar.
El teniente Berrendo subía siguiendo las huellas de los caballos, y en su rostro había una expresión seria y grave. Su ametralladora reposaba sobre la montura, apoyada en el brazo izquierdo. Robert Jordan estaba de bruces detrás de un árbol, esforzándose porque sus manos no le temblaran. Esperó a que el oficial llegara al lugar alumbrado por el sol, en que los primeros pinos del bosque llegaban a la ladera cubierta de hierba. Podía sentir los latidos de su corazón golpeando contra el suelo, cubierto de agujas de pino.

ERNEST HEMINGWAY

sábado 21 de junio de 2008

Nota del traductor

"Caltha palustris", Basilius Besler, S. XVI

Las traducciones están hechas de palabras, pero también de silencios. A cada palabra, a cada expresión, acompañan otras que podian haberse dicho y no se han dicho, y que a pesar de no existir aprovechan espacios en blanco para saltar y decirnos lo que podía haber sido y no fue. Son los fantasmas de la traducción, que asolan a los traductores y los convierten en seres rodeados de extrañas formas de vida. Son los reflejos de sus dudas, sus inceridumbres y sus inseguridades, y después de publicarse el libro los fantasmas siguen allí, esperando la noche o el momento para mostrarse.

ANDRÉS IBÁÑEZ, traductor del japonés de "Botchan", de Natsume Soseki.

jueves 19 de junio de 2008

Todo lo contrario

"Unión de contrarios", Gerardo Rueda, 1977, Museo de Bellas artes de Álava, España

- Veamos -dijo el profesor- ¿Alguno de ustedes sabe que es lo contrario de IN?
-OUT -respondió prestamente un alumno.
- No es obligatorio pensar en inglés. En español, lo contrario de IN (como prefijo privativo, claro) suele ser la misma palabra, pero sin esa sílaba.
- Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y dócil, ¿no?
- Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del invierno no es el vierno sino el verano.
- No se aburle, profesor.
- Vamos a ver. ¿Sería capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?.
- Probaré, profesor: "Aquel individuo memorizó sus cógnitas, se sintió dulgente pero dómito, hizo ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado y, aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento".
- Sulso pero pecable admitió sin euforia el profesor.

MARIO BENEDETTI

martes 17 de junio de 2008

Un bel morir

"Las ilusiones", Diego Rivera. 1944. Museo de arte de Sao Paulo

Todo irá desvaneciéndose en el olvido
y el grito de un mono,
el manar blancuzco de la savia
por la herida corteza del caucho,
el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje,
serán asunto más memorable que nuestros largos abrazos.
ÁLVARO MUTIS

viernes 13 de junio de 2008

Felicidad

"The little peasant", Amedeo Modigliani, 1918, 100x64,5 cm,Tate Gallery London

Me llamo Marcos. Siempre he querido ser Cristóbal.
No me refiero a llamarme Cristóbal. Cristóbal es mi amigo; iba a decir el mejor, pero diré que el único.
Gabriela es mi mujer. Ella me quiere mucho y se acuesta con Cristóbal.
Él es inteligente, seguro de sí mismo y un ágil bailarín. También monta a caballo y domina la gramática latina. Cocina para las mujeres. Luego se las almuerza. Yo diría que Gabriela es su plato predilecto.
Algún desprevenido podrá pensar que mi mujer me traiciona: nada más lejos. Siempre he querido ser Cristóbal, pero no vivo cruzado de brazos. Ensayo no ser Marcos. Tomo clases de baile y repaso mis manuales de estudiante. Sé bien que mi mujer me adora. Y es tanta su adoración, que la pobre se acuesta con él, con el hombre que yo quisiera ser. Entre los gruesos brazos de Cristóbal, mi Gabriela me aguarda desde hace años con los brazos abiertos.
A mí me colma de gozo tanta paciencia. Ojalá mi esmero esté pronto a la altura de sus esperanzas, y algún día, muy pronto, nos llegue el momento. Ese momento de amor inquebrantable que ella tanto ha preparado, engañando a Cristóbal, acostumbrándose a su cuerpo, a su carácter y sus gustos, para estar lo más cómoda y feliz posible cuando yo sea como él y lo dejemos solo.

ANDRÉS NEUMAN

domingo 8 de junio de 2008

Posesión del ayer

"Erik Andriesse", Marlène Dumas, 1980, 25 x 30 cm. Colección Privada

Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo es mío. Sé que he perdido el amarillo y el negro y pienso en esos imposibles colores como no piensan los que ven. Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. cuando quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen, con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es nuestro lo que perdimos. Ilión fue, pero Ilión perdura en el hexámetro que la plañe. Israel fue cuando era una antigua nostalgia. Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra, y a las alarmas y terrores de la esperanza. No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.

JORGE LUÍS BORGES

jueves 5 de junio de 2008

La amante

"Naked man on a bed", Lucien Freud, 1987, 56,5 c 61 cm

Después de hacer el amor, el hombre enciende un cigarrillo y apoya la cabeza dulcemente en su hombro. Como ensimismado, en los reflejos de luz de la gran lámpara de cristal, comienza a hablarle, ronroneante, de lo feliz que es con ella (y de lo desdichado que fue, en cambio, en sus veinte años de matrimonio): "Ah, si sólo hubiera sabido de ti antes", le dice amoroso. Y la abraza y la besa largamente. En el abrazo, la toca sin querer con el cigarrillo y, en un fuuuuuu lánguido, penoso, conmovedor, su recién adquirida amante comienza estrafalariamente a desinflarse.

HERNÁN RIVERA LETELIER

lunes 2 de junio de 2008

El nacimiento de la col

"La primavera", Giuseppe Arcinboldo, 1573, Museo del Louvre París

En el paraiso terrenal, en el día luminoso en que las flores fueron creadas, y antes de que Eva fuese tentada por la serpiente, el milagro espíritu se acercó a la más linda rosa nueva en el momento en que ella tendía, a la caricia del celeste sol, la roja virginidad de sus labios.
- Eres bella.
- Lo soy -dijo la rosa-.
- Bella y feliz- prosiguió el diablo-. Tienes el color, la gracia y el aroma. Pero...
- ¿Pero?...
- No eres útil. ¿No miras esos árboles llenos de bellotas? ésos, a más de ser frondosos, dan alimento a muchdumbres de seres animados que se detienen bajo sus ramas. Rosa, ser bella es poco...
La rosa, entonces -tentada como después lo sería la mujer- , deseó la utilidad, de tal modo que hubo palidez en su púrpura.
Pasó el buen Dios después del alba siguiente.
- Padre - dijo aquella princesa flral, temblando en su perfumada belleza-, ¿queréis hacerme útil?.
- Sea, hija mía - contestó el señor, sonriendo.
Y entonces el mundo vio la primera col.

RUBÉN DARÍO