miércoles 30 de julio de 2008

Lluvia negra

"Bomba atómica", Andy wharhol, 1965, 265x204 cm, colección Saatchi Londres

Puesto que la ciudad había sido arrasada en su práctica totalidad por el fuego, era posible abarcar un amplio panorama de un único vistazo. Al sur, se veían las colinas oscuras de color verde grisáceo de Oko-cho; al suroeste, los bosques de alcanforeros intactos de Muko-Ujina y, justo enfrente, el monte de Shumisen, en Ninoshima; al oeste, el promontorio bajo de Eba, y al este, la colina sagrada del sanuario de Toshogu. Nada permanecía en pie, en el yermo calcinado que constituía el centro de la ciudad, salvo los esqueletos de unos pocos edificios. Aparte de esto, la única cosa que llamaba la aención era un montón de desperdicios de tablones carbonizados y trozos de tejas. El unico punto que de vez en cuando aparecía moviéndose en el páramo, era el de una figura humana que buscaba probablemente los restos de algún pariente o amigo.

MASUJI IBUSE

jueves 24 de julio de 2008

El árbol de la vida

"Árbol en flor", Francis Picabia, 1948. 85,2 x 70,5 cm.

Encontró el árbol de la vida y no se lo dijo a nadie. Él solo comió de sus frutos. Y solo quedó en el mundo cuando la Humanidad desapareció.

Ahora busca por toda la eternidad el árbol de la muerte.

JUAN PEDRO APARICIO

martes 22 de julio de 2008

La última escala del Tramp Streamer

"The freeighter, monhegan, maine and breeze", George Westley Bellows, 1913

...Pero Warda había llenado a tal punto mi vida y las fibras más secretas de mi cuerpo, que su ausencia me dejó un vacío que ya nada podrá llenar. Ya se lo dije al comienzo: cumplo como un autómata con la función de ir viviendo. Dejo que las cosas sucedan a su antojo, sin buscar consuelo o alivio en el desorden que a menudo plantean para engañarnos. Me doy cuenta, también, de que esta historia que le he contado puede resultar, como al principio le advertí, bastante manida y simple. Si usted hubiera visto, así fuera por un instante, a Warda, si hubiera escuchado su voz, vería como todo tiene un sentido muy diferente. Había algo en ella de aparición inconcebible que no puede decirse con palabras y sólo conociéndola lograría explicarse la desmesurada fortuna que fue estar a su lado y la tortura inaudita que ha sido perderla.

ÁLVARO MUTIS

domingo 20 de julio de 2008

El integrado, el apocalíptico

"Mujer escribiendo", Jan Vermeer, 1665-66, 45 x 39,9 cm, National Gallery of Art, Washington

Los escritores de vez en cuando enuncian la leyes universales de la literatura, las cuales suelen correponderse con el caso particular de cada uno. A los escritores, en las mesas redondas o en las entrevistas, les entra a veces un curioso afán legislador: explican que la literatura ha de ser de una cierta manera y no de otra y apelan para demostrarlo al ejemplo de algunos grandes nombres, que casualmente son los modelos que a ellos les inspiran. No te engañes, me avisa la presencia querida: cuando un escritor dice admirar mucho a un maestro lo que está haciendo es admirarse y vincularse por su mediación a sí mismo: ¿no te has dado cuenta de que sólo admiran a los que creen parecerse?.

Estaría bien admirar a aquellos de cuyas virtudes carecemos. Leer los cuentos de Chéjov, los de Bernard Malamud, los de Rulfo, los de Alice Munro o Raymond Carver si tenemos una tendencia excesiva a las amplitudes de la prosa; incluso, para mayor disciplina, frecuentar la disciplina más estricta. Cuando de manera casi automática nos inclinemos por las tramas laboriosas y cerradas haríamos bien en fijarnos en los maestros de lo insinuado, de lo dicho a medias, porque a la ficción le pedimos que nos cuente un cuento y que nos cuente el mundo, que transmita la experiencia en el estado más puro posible y a la vez que le dé forma, y entre esos dos polos magnéticos andamos a tientas buscando el punto inseguro de equilibrio.

ANTONIO MUÑOZ MOLINA

jueves 17 de julio de 2008

Samarcanda


Ilustración del Shahnameh, s. XI

Dime ¿qué hombre no ha transgredido jamás tu Ley?
Dime ¿qué placer tiene una vida sin pecado?
Si castigas con el mal el mal que te he hecho,
dime ¿cual es la diferencia entre Tú y yo?

OMAR JAYYÁM (de Rubaiyatt)

lunes 14 de julio de 2008

Sangre roja y lluvia negra

"Death at the Helm", Edvard Munch, 1893, 120 x 100 cm

Había caído la noche, el mar, que mil veces en el pasado me había parecido nacer de la curva de las colinas doméstico y balneario como en las guías, no nos escatimó aquí uno solo de sus venenos: ni el borboteo de sus contrabajos rocosos; ni la estereotipia de las olas contra la orilla; ni el secular hedor de calafateos y desastres. Más aún me asustó, entrando en el pequeño puerto, descubrir a través de las puertas semiabiertas, a la luz de la vela, mujeres en círculo, sentadas sobre el suelo de pez, que con manos eternos remendaban redes.

GESUALDO BUFALINO (de Perorata del Apestado)

viernes 11 de julio de 2008

Arte poética

"Starry night", Edvard Munch, 1983, Paul Getty Museum Los Angeles

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza :
el vigor verdadero reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
hacedla florecer en el poema;
sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.


VICENTE HUIDOBRO

sábado 5 de julio de 2008

Cuadernos de la guerra

"Adam et Eve", Tamara de Lempicka, 1922, Petit Palais Geneve

El deseo de Leo se deslizaba suavemente en mí y provocaba el mío. Yo no deseaba a Leo directamente , deseaba a Leo porque él me deseaba a mí. Su deseo hacía surgir el mío sin que él tuviera nada que ver. Me parecía que era bueno sentir deseo, lo percibía como una especie de solución a toda clase de cosas.

MARGUERITE DURAS

jueves 3 de julio de 2008

Miro por la ventana

"Madrid desde Capitán Haya", Antonio López, 1987-89

...Durante todo el rato que hace que estoy mirando por la ventana, no he pensado en el trabajo, ni en la familia, ni en ninguno de los muchos problemas que de noche no me dejan dormir. No he pensado, por ejemplo, en la vda que llevo actualmente, ni en cómo, en lugar de saborear las cosas tal como vienen, me paso el día rumiando como tendrían que ser. Hago cuanto puedo por corregir el curso de la realidad y preverlo todo para que, si evito que haya cualquier sobresalto, el día siguiente resulte más soportable. Pero preverlo todo me produce un desasosiego desmesurado, que hace que las cosas me pasen por delante como una exhación, sin disfrutarlas.

QUIM MONZÓ