Una pantera en el sótano
Un olor muy tenue, olor de polvo plomizo, flotaba siempre sobre las estanterías de la biblioteca; era una especie de poso de aire extranjero atormentado, y sin embargo atractivo y excitante. Hasta hoy mismo me pueden llevar a una habitación llena de libros, incluso con los ojos cerrados y las orejas tapadas, y seré capaz de saber de inmediato, sin dudarlo, que está llena de libros. No es con la nariz, sino a través de la piel como percibo los olores de una bilioteca antigua, una especie de espacio opresivo, meditativo, cargado de polvo de libros, más fino que cualquier otro polvo, mezclado con suaves exhalaciones de vejez que emanan del papel antiguo y del aroma de pegamentos viejos y recientes...
AMOS OZ
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