El cuchillo de caza
No tenía sueño. Mi conciencia estaba tan despejada que parecía no haber conocido jamás el sueño. A mi alrededor reinaba un silencio sepulcral. No soplaba el viento. No se oía el zumbido de los insectos, no se oía tampoco el grito de ninguna ave nocturna. El único sonido que llegaba a mis oídos era el rumor de las olas, e incluso éste era tan tenue que tenías que aguzar el oído para sentirlo.
HARUKI MURAKAMI
HARUKI MURAKAMI
