Es una especie de sorpresa para mí, para nosotros, haber llegado al Año Nuevo. Prácticamente ninguno de los escritores que fueron mis coetáneos vive ya. Y la literatura de la que yo formaba parte también se está muriendo. Soy un espantapájaros, un cachivache destinado a los estantes de un museo, un insecto enclaustrado en ámbar.
SÁNDOR MARAI
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